DELLA CASA Giuliano - EmporiumArt

DELLA CASA Giuliano

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En la investigación de Giuliano Della Casa, la pintura no queda confinada al lienzo y la imagen no se limita a ilustrar una palabra. Acuarelas, libros de artista, dibujos y cerámicas componen un universo en el que la ligereza del trazo convive con una curiosidad inagotable por la poesía, la materia y las posibilidades del relato. Sus figuras, a veces semejantes a símbolos de un alfabeto imaginario, nacen de un lenguaje inmediatamente reconocible, pero no se dejan reducir a un significado unívoco: invitan más bien a seguir asociaciones, ritmos y sugerencias personales.

Los comienzos en Módena y el encuentro con la poesía experimental

Nacido en Módena en 1942, Della Casa se forma en el Instituto de Arte Adolfo Venturi, donde estudia con Pompeo Vecchiati, y continúa su formación en la Academia de Bellas Artes de Bolonia, en la clase de escultura de Umberto Mastroianni. Esta preparación, abierta tanto a la práctica del dibujo como a la construcción plástica, pronto se entrelaza con el animado ambiente cultural emiliano de los años sesenta. En 1966 presenta su primera exposición individual en la Galleria della Sala di Cultura de Módena, introducida por Renzo Margonari, y participa en la muestra Nuove Presenze en la Casa del Mantegna de Mantua. Al año siguiente frecuenta la Galleria Alpha, lugar de encuentro entre distintas experiencias artísticas, donde también se mueven Claudio Parmiggiani y Franco Vaccari.

Es sobre todo la relación con Adriano Spatola la que imprime una dirección particular a su trabajo. En el clima de la neoavanguardia, Della Casa descubre en la poesía no un texto que deba traducirse fielmente en imágenes, sino un interlocutor capaz de estimular invenciones autónomas. Su participación en 1967 en Palabras en los muros, en Fiumalbo, junto a Spatola y Parmiggiani, expresa bien esta aspiración a superar las separaciones tradicionales entre las artes visuales y la escritura. En sus composiciones, el signo puede adoptar el ritmo de una frase y la palabra puede convertirse en un elemento visual, sin que una tenga que explicar al otro.

Acuarelas, signos y espacios de imaginación

L'La acuarela es uno de los medios predilectos de Della Casa, precisamente porque permite combinar inmediatez y control. La transparencia de las veladuras, la intensidad de una pequeña mancha de color y la presencia del blanco del papel contribuyen a definir imágenes aparentemente sencillas, construidas en realidad sobre equilibrios delicados. El vacío no es un área que haya que rellenar: permite que las formas respiren, adquieran una presencia casi teatral y establezcan entre sí relaciones inesperadas. De ahí deriva una ligereza que no equivale a superficialidad, sino a la capacidad de concentrar muchas sugerencias en pocos elementos.

La misma libertad se encuentra cuando el artista aborda la literatura. Las ilustraciones inspiradas en mundos narrativos diversos, de Pellegrino Artusi a François Rabelais, no buscan una correspondencia descriptiva con cada pasaje del texto. Della Casa prefiere captar su tono, el gusto por la invención o la energía fantástica, dejando que la imagen pueda vivir también fuera de la página que la generó.

El libro como obra y la experimentación cerámica

El libro de artista ocupa un lugar central en su trayectoria. Las colaboraciones con poetas y escritores, entre ellos Adriano Spatola, Paul Vangelisti, Marco Belpoliti y Edoardo Sanguineti, dan lugar a publicaciones en las que importan tanto las imágenes como la secuencia de las páginas, la calidad del papel y la relación física con el objeto. Títulos como Cacciatore di mosche, realizado con Spatola en 1980, y Ora blu, vinculado a la colaboración con Vangelisti, dan testimonio de una actividad editorial que no puede considerarse accesoria a la pintura. La exposición En forma de libro. Los libros de Giuliano Della Casa 1967–1997, acogida en 1997 por la biblioteca de la Universidad de California en Los Ángeles, hizo evidente la continuidad de esta investigación.

Desde 1992, el diálogo con la Bottega Gatti de Faenza ofrece otra posibilidad de transformar su repertorio. En la cerámica, las figuras y los trazos que habitaban el papel entran en contacto con superficies curvas, volúmenes y esmaltes: no se convierten en simples decoraciones aplicadas a un objeto, sino que participan de su identidad. Las exposiciones L'apprendista stregone y Páginas de terracota documentan esta transición, coherente con la idea de que cada material puede sugerir una nueva forma de escritura visual.

Para comprender y coleccionar la obra de Della Casa, es importante distinguir acuarelas y dibujos originales, cerámicas, libros de artista e imágenes impresas en edición. Una ilustración incluida en un volumen no es automáticamente una litografía o un aguafuerte original: la técnica debe reconocerse a partir de los datos de cada publicación. Es precisamente esta variedad de soportes, abordados sin perder coherencia expresiva, lo que hace significativa su contribución al arte italiano de la segunda mitad del siglo XX.

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