Mario Calandri (Turín, 1914–1993) fue uno de los más importantes grabadores italianos del siglo XX, además de pintor y profesor. Su investigación gráfica destaca por el extraordinario dominio de las técnicas calcográficas y por un lenguaje poético capaz de transformar temas cotidianos en imágenes suspendidas entre la realidad y la imaginación. Animales, flores, conchas, objetos y figuras se convierten en protagonistas de composiciones en las que el trazo grabado crea atmósferas de intensa sugestión. Formado en la Academia Albertina de Turín, Calandri dedicó gran parte de su actividad a la enseñanza del grabado y contribuyó a la formación de numerosas generaciones de artistas.
La formación entre Florencia y Turín
Mario Calandri nace en Turín el 16 de octubre de 1914.
Realiza sus primeros estudios artísticos entre Florencia y Turín.
En 1932 regresa definitivamente a su ciudad natal y asiste a la Academia de Bellas Artes Albertina.
Estudia pintura con Cesare Maggi y obtiene el diploma en 1939.
Su formación académica le permite profundizar en el dibujo y la composición.
Es especialmente importante su relación con Marcello Boglione, protagonista del renacimiento de la escuela de grabado de la Academia Albertina.
Boglione se convierte en una referencia fundamental para el desarrollo de su investigación gráfica.
Los primeros años y la Bienal de Venecia
En 1940, Calandri participa en la Bienal de Venecia.
En el mismo periodo obtiene un reconocimiento en un concurso nacional dedicado al fresco.
Por tanto, su actividad inicial abarca la pintura y las técnicas murales.
La Segunda Guerra Mundial interrumpe parcialmente su trayectoria artística.
En la posguerra, Calandri retoma su actividad y se concentra progresivamente en el grabado.
Sin embargo, su formación pictórica sigue influyendo en su manera de construir las imágenes.
La relación con Marcello Boglione
Después de la guerra, Calandri se convierte en asistente de Marcello Boglione en la Academia Albertina.
La experiencia le permite profundizar sistemáticamente en las técnicas de grabado.
El trabajo sobre la plancha requiere precisión, sensibilidad y conocimiento de los materiales.
Calandri desarrolla un dominio técnico que se convertirá en uno de los rasgos distintivos de su producción.
A la muerte de Boglione, en 1957, le sucede en la enseñanza del grabado.
En 1963 obtiene la cátedra en la Academia Albertina, donde permanece hasta 1977.
El aguafuerte
La técnica del aguafuerte es uno de los principales medios expresivos de Calandri.
El procedimiento permite obtener líneas mediante el mordido de una matriz metálica.
La diferente intensidad de los trazos permite construir superficies y valores tonales.
Calandri utiliza esta posibilidad con especial sensibilidad.
Las líneas no se limitan a describir los objetos.
Contribuyen a crear atmósferas y relaciones espaciales.
La precisión técnica convive con una notable libertad de invención.
El aguatinta y la punta seca
Junto con el aguafuerte, Calandri utiliza también el aguatinta y la punta seca.
El aguatinta permite obtener superficies tonales mediante un procedimiento de mordida distinto del de la simple línea grabada.
En cambio, la punta seca produce trazos caracterizados por una particular suavidad, debida a las rebabas metálicas que se levantan durante el grabado directo.
Estas técnicas ofrecen posibilidades expresivas complementarias.
Calandri las utiliza para crear imágenes en las que la luz parece emerger gradualmente de la superficie.
El conocimiento de los procedimientos calcográficos se convierte en parte integrante de su poética.
Los animales y la naturaleza
Entre los temas más característicos de la obra de Calandri figuran los animales.
Peces, crustáceos, aves y otras criaturas se representan mediante un trazo sumamente refinado.
El artista observa las estructuras naturales, pero no busca únicamente una descripción científica.
Los animales se convierten en presencias dotadas de una particular intensidad poética.
Su disposición en el espacio puede sugerir relaciones inesperadas.
La imagen conserva un equilibrio entre precisión e imaginación.
Flores, conchas y objetos
Calandri dedica numerosas obras también a flores, conchas y objetos cotidianos.
Las composiciones suelen adquirir el carácter de bodegones poéticos.
El sujeto se aísla y se observa con atención.
La superficie del objeto ofrece distintas posibilidades para tratar el trazo.
Una concha puede construirse mediante líneas finas y variaciones tonales.
Una flor puede convertirse en el centro de una composición en la que la ligereza de la forma contrasta con la precisión del grabado.
La dimensión fantástica
Uno de los aspectos más originales de la obra de Calandri es su capacidad para transformar elementos reales en imágenes de carácter fantástico.
Su investigación no coincide con una representación puramente naturalista.
Los objetos pueden adquirir significados simbólicos.
Las relaciones entre las formas sugieren situaciones suspendidas.
La precisión del grabado hace creíbles imágenes que también pertenecen a la dimensión de la imaginación.
Este equilibrio entre realidad e invención constituye una de las características fundamentales de su lenguaje.
Los reconocimientos
Calandri participa en numerosos eventos nacionales e internacionales.
Regresa a la Bienal de Venecia en 1950 y en 1952.
En 1958 presenta una exposición individual en la Bienal.
En 1960 recibe el Premio de grabado en la VIII Cuadrienal de Roma.
En 1968 obtiene el Premio Internacional de Obra Gráfica de la Bienal de Florencia.
Estos reconocimientos confirman la posición alcanzada en el ámbito de la obra gráfica italiana contemporánea.
La enseñanza en la Academia Albertina
La actividad docente constituye un componente fundamental de su carrera.
Calandri enseña técnicas de grabado en Turín durante muchos años.
Su método combina el conocimiento de los procedimientos técnicos con la atención a las posibilidades creativas.
El dominio de la matriz no se considera un fin en sí mismo.
Es una herramienta mediante la cual el artista puede desarrollar un lenguaje personal.
Su enseñanza contribuye a la continuidad de la tradición calcográfica italiana.
Las obras en las colecciones
La producción de Calandri está documentada en importantes colecciones dedicadas al arte del siglo XX.
La Fundación De Fornaris conserva obras como Las piote (setas), Pulpo y cangrejo, Conchas y un conjunto de doce grabados realizados entre 1951 y 1979.
Estas obras dan testimonio de la variedad de los temas y de la continuidad de su investigación.
En 1987, la Academia Albertina dedica al artista una exposición antológica.
El legado artístico
Mario Calandri muere en Turín el 29 de marzo de 1993.
Su producción constituye una contribución fundamental a la historia del grabado italiano del siglo XX.
El dominio del aguafuerte, el aguatinta y la punta seca se une a una sensibilidad poética profundamente personal.
A través de animales, flores y objetos, Calandri demostró cómo la obra gráfica original puede transformar elementos cotidianos en imágenes de gran intensidad.
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