GILARDI Piero - EmporiumArt

GILARDI Piero

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Reconstruir un prado, un lecho de río o un sotobosque utilizando un material industrial significa introducir una contradicción inmediatamente perceptible: lo que parece natural es completamente artificial. De esta tensión parte una faceta fundamental de la investigación de Piero Gilardi, artista turinés que abordó algunas de las cuestiones más importantes del arte contemporáneo, desde la relación entre objeto y espectador hasta la participación colectiva, desde el uso de la tecnología hasta la reflexión ecológica. Su obra no solo propone nuevas imágenes de la naturaleza, sino que invita a cuestionar el modo en que la sociedad la transforma, la consume y la percibe.

Los Tapices-naturaleza y la materia artificial

Nacido en Turín en 1942, Gilardi desarrolla su investigación en el clima de experimentación de los años sesenta. En 1965 empieza a crear los célebres Tapices-naturaleza, obras que reproducen fragmentos de paisajes mediante poliuretano expandido moldeado y pintado. Piedras, hojas, prados, frutos y cursos de agua adquieren una presencia sorprendentemente realista, pero su sustancia remite al mundo de la producción industrial. El material es ligero, flexible y capaz de adoptar formas tridimensionales; precisamente estas características permiten al artista construir superficies que no se comportan como cuadros tradicionales.

El contraste entre el aspecto natural y la composición sintética es el núcleo de la obra. Por un lado, el Tappeto-natura evoca la experiencia directa de un entorno; por otro, muestra su transformación en un objeto artificial, casi un fragmento de paisaje puesto a disposición de la vida doméstica. Esta ambigüedad está vinculada a las transformaciones de la sociedad de consumo y al creciente distanciamiento entre la experiencia cotidiana y el mundo natural. L imagen es reconocible, pero el material obliga a reflexionar sobre lo que realmente se está observando.

Los Tappeti-natura introducen además una dimensión participativa. Su textura sugiere una relación física con la obra y cuestiona la distancia habitual entre el objeto artístico y el espectador. El público ya no se concibe únicamente como un observador inmóvil: el cuerpo, el contacto y la percepción táctil pasan a formar parte del proyecto. Es una cuestión que acompañará a Gilardi incluso cuando abandone temporalmente las formas más reconocibles de la producción artística.

Arte Povera, compromiso social y participación

En los años sesenta, Gilardi entra en contacto con el entorno en el que toma forma el Arte Povera. Comparte con muchos protagonistas de aquella época el interés por los materiales, los procesos y la superación de la obra entendida como objeto aislado. Sin embargo, su posición sigue siendo particular: el uso de una sustancia industrial para imitar la naturaleza y la atención a la participación del público confieren a su investigación una fisonomía autónoma. L encuentro con las experiencias artísticas europeas y estadounidenses amplía aún más su interés por prácticas que involucran directamente el espacio social.

A finales de los años sesenta, Gilardi opta por reducir la producción destinada al circuito artístico tradicional y se dedica a iniciativas políticas y colectivas. Este paso no representa un simple paréntesis ajeno al arte. Al contrario, desarrolla una convicción ya presente en sus obras anteriores: la creatividad puede convertirse en una herramienta de relación y de transformación de la experiencia común. La participación, sugerida inicialmente mediante el contacto físico con los Tappeti-natura, se amplía así a una dimensión social más explícita.

Tecnología e instalaciones interactivas

En los años ochenta, Gilardi vuelve a desarrollar proyectos artísticos con mayor continuidad y orienta una parte importante de su investigación hacia las tecnologías interactivas. La electrónica y los sistemas capaces de responder a las acciones del público le permiten crear obras que cambian durante la experiencia. El visitante no se limita a asistir a un acontecimiento visual ya definido, sino que contribuye a su desarrollo. Por tanto, el principio participativo sigue siendo coherente con el de los trabajos anteriores, aunque adopta una forma técnica muy distinta.

Proyectos como Pulsaciones dan testimonio del interés por la relación entre la presencia corporal y la respuesta tecnológica. En estas experiencias, la máquina no se celebra como un fin en sí mismo: se convierte en un medio para hacer visible y perceptible una relación. L’obra existe a través de la interacción, y su significado depende también de lo que el público decide hacer. Esta investigación sitúa a Gilardi entre los artistas que han contribuido a desarrollar una concepción del arte como proceso compartido, abierto a herramientas y lenguajes no tradicionales.

Ecología y Parque de Arte Viviente

La relación con la naturaleza sigue siendo central también en su madurez, pero adquiere una dimensión cada vez más claramente ecológica. Si los Tapices-naturaleza escenificaban la ambigüedad entre lo natural y lo artificial, los proyectos posteriores abordan la relación entre el medioambiente, la tecnología y la responsabilidad colectiva. La naturaleza no es solo un repertorio de formas que reproducir: es un sistema vivo con el que la actividad humana se relaciona continuamente, a menudo alterando sus equilibrios.

Esta perspectiva encuentra una de sus expresiones más significativas en el PAV — Parque de Arte Viviente de Turín, proyecto en cuya concepción y realización Gilardi participa directamente. Abierto al público en 2008, el PAV propone un espacio en el que el arte contemporáneo, el medioambiente y la educación pueden encontrarse mediante instalaciones y actividades compartidas. El parque representa una extensión concreta de su concepción participativa: no solo obras que contemplar, sino oportunidades para desarrollar conciencia y relaciones en torno a temas ecológicos.

Dibujos, proyectos y descripción correcta de las obras

Junto a las obras tridimensionales y las instalaciones, la producción de Gilardi incluye dibujos y estampas, que pueden tener una función de proyecto o constituir obras autónomas. El paso de una idea a un entorno interactivo suele requerir estudios, elaboraciones y documentos visuales, pero no todos estos materiales son de la misma naturaleza. Para quien observa o colecciona una obra, es importante distinguir un dibujo original, un proyecto, una impresión de edición y una reproducción fotográfica de una obra tridimensional.

En particular, una fotografía de un Tapete-naturaleza no puede describirse como si poseyera las características materiales de la obra de poliuretano. Del mismo modo, una impresión no debe identificarse automáticamente como serigrafía o litografía sin documentación. La atribución correcta de la técnica requiere información sobre el soporte, el procedimiento y la posible edición. Se trata de distinciones esenciales para reflejar la variedad de una investigación que abarca materiales y medios muy diversos.

Fallecido en Turín en 2023, Gilardi deja una trayectoria que vincula de forma original la experimentación artística, la tecnología y el compromiso ambiental. Desde los Tapetes-naturaleza hasta las instalaciones interactivas y el PAV, el hilo conductor es la voluntad de transformar la relación entre la obra y el público. L’arte no se concibe como un objeto separado de la vida, sino como una experiencia capaz de cuestionar hábitos perceptivos y comportamientos colectivos.

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