CAPOGROSSI Giuseppe

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Giuseppe Capogrossi (Roma, 1900–1972) fue uno de los protagonistas del abstraccionismo italiano de la segunda mitad del siglo XX. Tras una importante etapa figurativa vinculada a la Escuela Romana, desarrolló un lenguaje radicalmente personal, basado en la repetición y la variación de un único signo modular. Este elemento, similar a una estructura dentada o a un peine, se convierte en el protagonista de las célebres Superficies, composiciones en las que el ritmo, el color y el espacio construyen un sistema visual autónomo. Pintor y autor de obras gráficas, Capogrossi contribuyó a la renovación del arte italiano de posguerra, participó en el grupo Origine y obtuvo importantes reconocimientos internacionales.

La formación y los inicios

Nacido en Roma el 7 de marzo de 1900, Capogrossi inicia sus estudios de Derecho y se licencia. Paralelamente, cultiva un interés cada vez más intenso por la pintura. En 1923 asiste a la Escuela Libre de Desnudo de Felice Carena, donde profundiza en el dibujo del natural y el estudio de la figura humana. Su formación tiene lugar en un ambiente artístico marcado por el diálogo entre la tradición clásica y las nuevas experiencias europeas. En aquellos años, la pintura italiana busca lenguajes capaces de superar tanto el naturalismo decimonónico como los resultados más radicales de las vanguardias.

Capogrossi desarrolla inicialmente una investigación figurativa caracterizada por una cuidadosa construcción de las formas y una sensibilidad tonal.

París y la Escuela Romana

Entre 1927 y 1933 realiza repetidas estancias en París. El contacto con la cultura artística francesa contribuye a ampliar su investigación. En 1927 expone en la Pensione Dinesen de Roma junto con Emanuele Cavalli y Francesco Di Cocco. En 1933 participa en la exposición de la Galería Bonjean de París, junto con Cavalli, Corrado Cagli y Ezio Sclavi. L'exposición es presentada por el crítico Waldemar George, quien utiliza la expresión École de Rome. Esta denominación contribuye a la consolidación de la llamada Escuela Romana, una corriente que reúne a artistas diversos unidos por el interés en una pintura capaz de interpretar la realidad a través del color, la luz y la atmósfera.

La pintura tonal

En las obras de los años treinta, Capogrossi desarrolla una figuración tonal. Las figuras se construyen mediante transiciones cromáticas medidas. El color no se limita a describir las superficies, sino que contribuye a definir el espacio. La composición conserva referencias a la tradición italiana, reinterpretadas a través de una sensibilidad moderna. La relación entre las figuras y el entorno suele caracterizarse por una particular inmovilidad. L'artista privilegia el equilibrio de las formas y la continuidad de las tonalidades. Esta etapa representa un momento esencial de su trayectoria: la posterior abstracción no nace del rechazo de la composición, sino de la voluntad de profundizar en sus estructuras fundamentales.

La transformación de los años cuarenta

A comienzos de los años cuarenta, la pintura de Capogrossi cambia progresivamente. La paleta se enriquece con rojos, violetas y naranjas. La pincelada adquiere más energía y las formas quedan menos sujetas a la descripción naturalista. Entre 1947 y 1949, el artista atraviesa una fase de experimentación cercana al Neocubismo. La figura se descompone y reorganiza mediante relaciones más autónomas entre signos y superficies. Este paso prepara una transformación decisiva: el abandono de la figuración y el nacimiento de un lenguaje abstracto completamente personal.

El nacimiento de las Superficies

Hacia 1949, Capogrossi desarrolla la serie de las Superficies. La investigación se centra en un signo de forma reconocible, constituido por elementos curvos y dentados. El módulo puede repetirse, girarse, ampliarse, reducirse o disponerse según ritmos diferentes. No representa un objeto del mundo real ni corresponde a una letra de un alfabeto conocido. Es un elemento visual autónomo mediante el cual el artista construye el espacio de la composición. La relación entre signo y fondo se vuelve fundamental. Las formas pueden aparecer aisladas u organizadas en secuencias densas.

El color contribuye a establecer jerarquías, pausas y tensiones.

El signo como lenguaje

La fuerza de las Superficies reside en la capacidad de obtener resultados siempre diferentes mediante un repertorio extremadamente limitado. El signo de Capogrossi puede recordar a un peine, un rastro arqueológico o una forma de escritura arcaica. Sin embargo, estas semejanzas no deben interpretarse como identificaciones literales. L'artista desarrolla un lenguaje de signos abstracto, en el que el significado surge de las relaciones entre los elementos. La repetición no produce uniformidad. Cada composición presenta un equilibrio específico. L'obra invita al espectador a observar el ritmo, la distancia, la densidad y la distribución de las formas.

El giro de 1950

En 1950, Capogrossi presenta las obras abstractas en la Galería del Siglo de Roma. La exposición señala públicamente el paso a una nueva búsqueda. Le siguen exposiciones en la Galería Il Milione de Milán y en la Galería del Cavallino de Venecia. En este período se consolida la relación con el galerista Carlo Cardazzo, que contribuye a la difusión de las obras en Italia y en el extranjero. La nueva pintura despierta interés por su originalidad: Capogrossi no se adhiere simplemente a la abstracción geométrica o al Informalismo, sino que propone un sistema visual reconocible y riguroso.

El grupo Origine

En 1951, Capogrossi participa en la fundación del grupo Origine junto con Alberto Burri, Mario Ballocco y Ettore Colla. L’experiencia nace de la voluntad de buscar elementos esenciales del lenguaje artístico. Los cuatro artistas desarrollan trayectorias diferentes, pero comparten la necesidad de superar la representación tradicional. Ese mismo año, Capogrossi participa en París en la exposición Véhémences Confrontées, contribuyendo al reconocimiento internacional de su investigación.

La gráfica original

Además de pinturas, Capogrossi realiza litografías, serigrafías y otras obras gráficas. Las técnicas de impresión permiten desarrollar la relación entre módulo, color y superficie. La repetición del signo se presta especialmente a la creación de composiciones gráficas, pero cada obra conserva su propia organización. Las estampas originales no deben confundirse con reproducciones de pinturas: en las obras concebidas para la gráfica, el lenguaje del artista se adapta a las posibilidades específicas del procedimiento. La producción de grabados y litografías contribuye a la difusión internacional de su investigación.

El reconocimiento internacional

En 1962, Capogrossi obtiene el premio de pintura en la Bienal de Venecia, ex aequo con Ennio Morlotti, en el marco de una sala individual. En 1968, la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma dedica una sala entera a sus obras. En 1971 recibe el premio Veinte años de Bienal en la Bienal de São Paulo y el Prix d'honneur en la Exposición Internacional de Grabado de Liubliana. Estos reconocimientos confirman el papel central de su investigación en la cultura artística de posguerra.

L’herencia artística

Giuseppe Capogrossi muere en Roma el 9 de octubre de 1972. Su trayectoria, desde la figuración tonal hasta las Superficies, representa una de las transformaciones más originales del arte italiano del siglo XX. A través de un único signo modular, construyó un universo de posibilidades compositivas. Su obra demuestra cómo la repetición de una forma puede generar imágenes siempre nuevas, transformando la superficie pictórica en un espacio de relaciones, ritmos y tensiones.

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