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NUCARA Renzo

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Nacido en Crema en 1955, Renzo Nucara ha desarrollado una trayectoria en la que la pintura, la escritura, los objetos y los materiales sintéticos se convierten en herramientas para indagar en la memoria y las transformaciones de la materia. Su investigación también es conocida por el papel que desempeñó en la fundación del Cracking Art Group, una experiencia colectiva que llamó la atención sobre el uso del plástico, el reciclaje y la relación entre la producción industrial y el medio ambiente. Sin embargo, junto a esa dimensión pública, Nucara ha mantenido una investigación personal compleja, en la que el tiempo deja huellas, los materiales parecen guardar recuerdos y la superficie de la obra se convierte en un espacio de estratificación.

El diario como imagen

Tras estudiar en el Liceo Artistico de Bérgamo y asistir a la Academia de Brera, Nucara presenta su primera exposición individual en Milán en 1977. En los años ochenta desarrolla una investigación vinculada al Diario, incorporando a la pintura palabras, fragmentos de frases y anotaciones que aluden a la experiencia cotidiana. Sin embargo, la escritura no se utiliza como un mensaje que deba leerse de forma lineal. Puede aparecer invertida, interrumpida o ser solo parcialmente descifrable, como ocurre con los recuerdos que resurgen de manera incompleta.

En esta etapa, la obra se sitúa entre la confesión y la reserva. El diario es tradicionalmente el lugar donde se registra lo que ocurre, pero Nucara pone de relieve la distancia entre el acontecimiento y su relato. Las palabras se convierten en signos visuales, adquieren un ritmo autónomo y sugieren que la memoria no es un archivo ordenado, sino una materia en continua transformación. La pintura no ilustra simplemente el texto: asume su carácter fragmentario y su tensión emocional.

De las cajas de la memoria a los hallazgos

A medida que avanza la investigación, la relación entre palabra e imagen se extiende al espacio tridimensional. En los Box della memoria aparecen materiales heterogéneos, maderas, objetos recuperados y películas transparentes. La caja se convierte en un pequeño entorno en el que elementos aparentemente comunes adquieren un nuevo significado al combinarse. El gesto de conservar va acompañado del de reinventar: un objeto no vale solo por lo que era, sino también por las asociaciones que es capaz de suscitar.

En los años noventa toman forma los Reperti, obras que evocan objetos marcados por el paso del tiempo, casi restos procedentes de una arqueología imaginaria. El papel maché, la gomaespuma, los materiales plásticos, los pigmentos y los componentes naturales contribuyen a crear superficies de aspecto corroído o sedimentado. La referencia al hallazgo no implica necesariamente un pasado real: sugiere más bien que toda materia puede contar una historia y que el presente ya contiene las huellas de su propia transformación futura.

Cracking Art y el plástico como cuestión cultural

En 1993, Nucara participa en la fundación de Cracking Art Group, junto con otros artistas interesados en explorar las posibilidades expresivas del plástico. La elección del material no se debe solo a su ductilidad: conlleva una reflexión sobre el ciclo industrial, el consumo y las consecuencias medioambientales. Las grandes instalaciones de animales de colores, a menudo situadas en espacios públicos, transforman un material comúnmente asociado a la producción en serie en un medio de comunicación inmediato y colectivo.

Entre las intervenciones más conocidas del grupo figura SOS World, presentado en la Bienal de Venecia de 2001, con una multitud de tortugas de plástico reciclado y dorado. L'imagen del animal, accesible también a quienes no suelen visitar museos, hace visible una cuestión compleja: la relación entre la naturaleza, la industria y la responsabilidad humana. L'experiencia colectiva, sin embargo, no borra la identidad de Nucara, que sigue investigando por cuenta propia la materia y la memoria.

Resinas, estratos y estampas

En obras posteriores, como los Resinfilm y los Stratofilm, las resinas, los pigmentos y los elementos naturales o artificiales se organizan en estratos. La transparencia y la densidad del material permiten observar rastros a distintas profundidades, como si la imagen conservara varios momentos a la vez. El tiempo no es solo un tema: lo evoca la propia estructura de la obra, en la que algo aflora y otra cosa queda englobada.

La variedad de su producción exige especial atención al catalogarla. Una obra de resina, un ensamblaje, una pintura y una estampa de edición tienen procesos y características diferentes; no es correcto llamarlos genéricamente serigrafías o múltiplos. Para las estampas hay que verificar la técnica, la firma, la tirada y la documentación, mientras que en las obras tridimensionales cobran importancia los materiales, las dimensiones y el estado de conservación. Nucara desarrolló un lenguaje en el que el material nunca es neutro: cada superficie parece interrogar lo que recordamos, lo que consumimos y lo que dejamos atrás.

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