BONALUMI Agostino - EmporiumArt

BONALUMI Agostino

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Agostino Bonalumi (Vimercate, 1935 – Monza, 2013) fue uno de los principales protagonistas de la investigación artística italiana de la segunda mitad del siglo XX. Célebre por sus lienzos en relieve, transformó la superficie pictórica en una estructura tridimensional, en la que los relieves, las tensiones y las curvaturas se convierten en elementos fundamentales de la composición. En diálogo con Lucio Fontana, Enrico Castellani y Piero Manzoni, desarrolló un lenguaje autónomo basado en la relación entre color, luz y espacio. Sus obras, que el artista definía como Pinturas-Objeto, superan la separación tradicional entre pintura y escultura. Desde los primeros relieves de los años cincuenta hasta entornos monumentales como Azul habitable, Bonalumi exploró las posibilidades físicas y perceptivas del lienzo.

La formación y los primeros años en Milán

Agostino Bonalumi nace el 10 de julio de 1935 en Vimercate, en la provincia de Milán. Estudia dibujo técnico y mecánico, pero pronto decide dedicarse a la pintura. Su formación artística es principalmente autodidacta. En 1956 celebra su primera exposición individual en la Galería Totti de Milán. Durante estos años frecuenta el estudio de Enrico Baj y entra en contacto con el ambiente de las vanguardias milanesas.

La ciudad es entonces uno de los principales centros de experimentación artística de Italia. El debate gira sobre todo en torno a la superación de la pintura tradicional y a la posibilidad de establecer una nueva relación entre superficie y espacio.

Lencuentro con Castellani y Manzoni

En 1958, Bonalumi entra en contacto con Enrico Castellani y Piero Manzoni. Los tres artistas comparten el interés por una investigación capaz de superar las convenciones de la pintura informal. Exponen juntos en la Galería Pater de Milán y participan en iniciativas en Italia y en el extranjero. El intercambio es especialmente importante porque permite desarrollar distintas soluciones a partir de una cuestión común: la transformación de la obra en un objeto autónomo. Manzoni profundiza en la relación entre materia, gesto y concepto.

Castellani construye superficies marcadas por secuencias regulares de relieves. Bonalumi, en cambio, desarrolla estructuras caracterizadas por tensiones plásticas, curvaturas y movimientos del lienzo.

Azimuth y el diálogo con Lucio Fontana

En 1959, Bonalumi participa en el clima de investigación vinculado a la revista Azimuth, fundada por Castellani y Manzoni. Además, frecuenta el estudio de Lucio Fontana, cuyo trabajo había transformado radicalmente la relación entre pintura y espacio. Fontana había introducido cortes y perforaciones en la superficie, cuestionando la idea del cuadro como plano cerrado. Bonalumi desarrolla una respuesta diferente. No abre el lienzo mediante incisiones, sino que modifica su forma física.

La superficie es empujada hacia fuera por estructuras situadas en la parte posterior. Así nacen las primeras extroflexiones.

Las Pinturas-Objeto y el nacimiento de las extroflexiones

Bonalumi define sus propias obras como Pinturas-Objeto. El término subraya que el cuadro no debe considerarse únicamente como una imagen. Es un objeto dotado de una presencia física propia en el espacio. Las estructuras situadas detrás del lienzo producen relieves y curvaturas. La superficie parece atravesada por tensiones que pueden desarrollarse verticalmente, horizontalmente o según configuraciones más complejas.

El color, a menudo monocromo, contribuye a hacer evidente la forma. La luz produce sombras y variaciones tonales que cambian según el punto de observación. Por tanto, la composición no depende únicamente del dibujo o de la aplicación pictórica. Surge de la relación entre materia, volumen y percepción.

El monocromo y la presencia del color

El monocromo constituye una característica fundamental de muchas obras de Bonalumi. El rojo, el azul, el blanco, el negro y otros tonos se utilizan para construir superficies en las que el color y la forma coinciden. L'ausencia de imágenes figurativas concentra la atención en las tensiones del lienzo. Un relieve puede parecer más intenso cuando la luz incide lateralmente sobre él. Una curvatura puede generar una sombra que modifica la percepción del color.

Por tanto, la superficie monocroma no es visualmente uniforme. Su tridimensionalidad produce variaciones constantes. El color se convierte en un elemento capaz de acentuar la presencia plástica de la obra.

Las extroflexiones de los años sesenta

En los años sesenta, Bonalumi profundiza sistemáticamente en las posibilidades del lienzo extroflexionado. Las composiciones se vuelven cada vez más articuladas. Algunas presentan estructuras regulares, mientras que otras están atravesadas por curvaturas que parecen desarrollarse libremente en el espacio. La relación entre la superficie y el soporte adquiere un papel cada vez más importante. Las formas no son añadidos decorativos.

Constituyen la estructura misma de la obra. Esta investigación distingue a Bonalumi de los artistas que utilizan el relieve como un simple efecto visual. La tridimensionalidad se convierte en el principio fundamental de la composición.

Azul habitable de 1967

En 1967, Bonalumi realiza Azul habitable, presentado en la exposición El espacio de la imagen en Foligno. L'obra representa un paso decisivo de la pintura-objeto a la dimensión ambiental. El color ya no ocupa únicamente la superficie de un cuadro. Se extiende por el espacio, transformando el entorno en una experiencia visual. El espectador no se limita a observar un objeto situado frente a él.

Entra en relación con una estructura que modifica la percepción del entorno. Azul habitable da testimonio de la voluntad del artista de superar los límites tradicionales de la obra.

Gran negro y los ambientes de los años sesenta

En 1968, Bonalumi realiza Gran negro, presentado con motivo de una exposición en el Museum am Ostwall de Dortmund. La investigación sobre el entorno continúa mediante estructuras en las que la superficie y el espacio se conciben como elementos inseparables. El color adquiere una dimensión arquitectónica. Las tensiones de la materia ya no se limitan a un cuadro, sino que contribuyen a la construcción del entorno. Estas obras representan uno de los aspectos más innovadores de la producción de Bonalumi.

L'artista demuestra que los principios desarrollados en las extroflexiones también pueden aplicarse a espacios de grandes dimensiones.

Del amarillo al blanco y del blanco al amarillo

En 1979, Bonalumi realiza Del amarillo al blanco y del blanco al amarillo, presentada en el marco de la exposición Pintura Ambiente en el Palacio Real de Milán. L'obra profundiza en la relación entre el color y la percepción del entorno. La transformación cromática pasa a formar parte de la experiencia del espectador. El espacio no se considera un simple contenedor. Se convierte en un elemento activo de la composición.

La investigación confirma el interés de Bonalumi por un arte capaz de involucrar físicamente al público.

Escultura, escenografía y otras experimentaciones

Junto a los lienzos extroflexionados, Bonalumi desarrolla una producción que comprende esculturas, estampas y proyectos escenográficos. En 1970 realiza escenografías y vestuario para el ballet Partita, con música de Goffredo Petrassi. En 1973 trabaja en el ballet Rot, con música de Domenico Guaccero. Estas experiencias dan testimonio de su interés por la relación entre formas, cuerpos y espacio escénico. Así, la investigación plástica se extiende a distintos contextos, conservando la atención a la presencia física de la obra.

En los últimos años realiza también esculturas de bronce derivadas de proyectos desarrollados a finales de los años sesenta.

Las estampas y la obra gráfica

La producción de Bonalumi comprende dibujos, papeles extroflexionados y obras gráficas. Estos trabajos permiten observar la evolución de su lenguaje a través de distintos soportes. Las formas y tensiones que caracterizan los lienzos reaparecen en composiciones más contenidas. La relación entre línea, relieve y superficie sigue siendo central. Las estampas no constituyen simplemente estudios preparatorios.

En muchos casos representan una parte autónoma de la investigación, en la que el artista explora nuevas posibilidades de organización del espacio.

Las exposiciones y el reconocimiento internacional

En 1966, Bonalumi participa en la Bienal de Venecia. En 1967 es invitado a la Bienal de São Paulo y en 1968 a la Bienal de Jóvenes de París. En 1970 vuelve a la Bienal de Venecia con una sala individual. En 1980, el Palazzo Te de Mantua acoge una amplia retrospectiva. En 2002, la Accademia Nazionale di San Luca de Roma le dedica una exposición con motivo de la concesión del Premio Presidente della Repubblica a su trayectoria.

En 2003, el Institut Mathildenhöhe de Darmstadt presenta Agostino Bonalumi. Malerei in der dritten Dimension. Estas exposiciones documentan el reconocimiento internacional de su investigación.

Los últimos años y el legado artístico

En las últimas décadas, Bonalumi sigue desarrollando nuevas extroflexiones y obras tridimensionales. En 2002 realiza para la Colección Peggy Guggenheim de Venecia Ambiente Bianco. Spazio trattenuto e spazio invaso. L'obra prosigue la reflexión sobre la relación entre superficie y entorno. Agostino Bonalumi muere en Monza el 18 de septiembre de 2013. Su legado está ligado a la transformación de la pintura en un lenguaje tridimensional autónomo.

A través de las Pinturas-Objeto, demostró que el lienzo puede convertirse en una estructura capaz de modificar el espacio y la percepción. Sus obras representan una de las contribuciones más originales a la investigación italiana de la segunda mitad del siglo XX, situándose en la frontera entre pintura, escultura y arquitectura.

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