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SANTOMASO Giuseppe

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Giuseppe Santomaso (Venecia, 1907–1990) desarrolló una de las investigaciones más refinadas de la pintura abstracta italiana del siglo XX. Su obra nace de una profunda relación con Venecia, no tanto como repertorio de vistas reconocibles, sino como experiencia de luz, color y estratificación. En sus lienzos y estampas, las superficies cromáticas, los trazos y los intervalos parecen conservar la memoria de muros, reflejos y arquitecturas, aunque se liberan progresivamente de la representación directa del paisaje.

La formación y el diálogo con Europa

Formado en el ambiente veneciano, Santomaso pronto desarrolló un interés por la pintura moderna europea. La frecuentación de las Bienales y el contacto con las vanguardias contribuyeron a alejarlo de una figuración puramente descriptiva. En los años cuarenta participó en las experiencias de renovación del arte italiano y fue uno de los artistas implicados en el Frente Nuevo de las Artes, fundado en 1946 para promover una investigación abierta a las transformaciones del lenguaje contemporáneo.

La posterior polarización del debate entre realismo y abstracción lo llevó a consolidar una posición autónoma. A principios de los años cincuenta se unió al Grupo de los Ocho, impulsado desde la crítica por Lionello Venturi, junto con figuras como Afro, Birolli, Corpora, Moreni, Morlotti, Turcato y Vedova. No se trataba de imponer un estilo uniforme, sino de reconocer en la libertad de la pintura un terreno común. En este contexto, Santomaso desarrolló un lenguaje que mantendría una relación especialmente sutil con la memoria visual de su ciudad natal.

El color como arquitectura de la superficie

En sus pinturas maduras, el color no se limita a describir las cosas: construye el espacio. Los campos claros y oscuros, las superposiciones, las veladuras y los súbitos destellos cromáticos crean un equilibrio móvil, en el que cada elemento modifica la percepción de los demás. A veces, la pintura parece organizarse como una pared desgastada por el tiempo; otras, como un conjunto de fragmentos luminosos suspendidos. Es una visión abstracta, pero no ajena a la experiencia sensible.

La luz veneciana actúa más como memoria que como efecto naturalista. Aunque no aparezcan canales ni palacios, el diálogo entre la materia y el reflejo puede evocar la ciudad. Esta capacidad de transformar el dato visual en estructura pictórica distingue a Santomaso de una abstracción puramente geométrica: sus superficies conservan una cualidad atmosférica, casi táctil, que invita a una contemplación pausada.

Litografías, grabados y estampas

El arte gráfica ocupa un lugar importante en su trayectoria. Litografías y otras estampas le permiten explorar la relación entre el trazo y el color en una escala distinta a la de los grandes lienzos. En la litografía, la matriz planográfica permite transiciones cromáticas y calidades del trazo que pueden dialogar estrechamente con la pintura; otros procedimientos, en cambio, producen efectos específicos y deben identificarse caso por caso.

Al valorar un ejemplar, es importante distinguir una estampa original concebida por el artista de una reproducción editorial. La firma, la tirada, el papel, el impresor y las referencias bibliográficas ayudan a reconstruir la historia de la obra. Santomaso sigue siendo una figura fundamental porque mostró cómo la abstracción puede nacer de una experiencia concreta del mundo y transformarla en un lenguaje de extraordinaria sensibilidad cromática.

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