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PACE Achille

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Achille Pace (Termoli, 1923 – Roma, 2021) desarrolló una de las investigaciones más personales de la abstracción italiana de la segunda mitad del siglo XX, confiando a un material sencillo como el hilo de algodón la tarea de interrogar el espacio pictórico. Sus obras invitan a observar aquello que normalmente pasa inadvertido: la distancia entre dos puntos, el recorrido de una línea, la tensión que se crea cuando un elemento fino atraviesa una superficie aparentemente inmóvil. En esta elección se reconoce una concepción del arte como investigación, más que como representación del mundo visible.

De la experiencia informal a la poética del hilo

Trasladado a Roma con su familia en 1935, Pace se acercó a la pintura en los años cuarenta, partiendo del paisaje y de un lenguaje sensible al expresionismo. El diálogo con Paul Klee y con la pintura europea, junto con la atención a las experiencias estadounidenses del action painting, contribuyó a desplazar su interés del tema al signo. L’Informalismo ofrecía la libertad de considerar la superficie como lugar de una acción, pero Pace también buscaba un principio capaz de dar continuidad y medida al gesto.

A partir de la segunda mitad de los años cincuenta, el hilo se incorporó de forma estable a sus composiciones. Aplicado sobre superficies a menudo monocromas, no funcionaba como adorno ni como simple material de collage: se convertía en un dibujo real, físicamente presente, que recorría la superficie y modificaba su percepción. A veces, la línea parece avanzar con naturalidad; en otros lugares se tensa, se desvía o encuentra una interrupción. El espectador sigue ese recorrido con la mirada y acaba percibiendo el espacio como una relación en continuo devenir.

La medida, el color y el Gruppo Uno

La esencialidad de las obras no debe hacer pensar en una pintura fría. Los fondos negros, grises, blancos, azules o rojos poseen una intensidad emocional precisa, mientras que el hilo introduce una presencia discreta pero decisiva. La artista construye así un equilibrio entre materia e inmaterialidad: el hilo se puede tocar, pero lo que sugiere es, sobre todo, un movimiento mental. La tensión entre el campo cromático y la línea da vida a composiciones que cambian profundamente según la distancia desde la que se contemplan.

En 1962, Pace participó en la fundación del Gruppo Uno, junto con artistas como Nicola Carrino, Giuseppe Uncini, Nato Frascà, Gastone Biggi y Pasquale Santoro. El grupo buscaba superar algunos postulados del Informalismo mediante una mayor atención a las estructuras y a las relaciones entre la investigación artística y la sociedad. Aunque compartía este horizonte, Pace mantuvo una voz autónoma, reconocible por la continuidad de su poética del hilo.

Obras sobre papel e identidad de la investigación

Su producción incluye pinturas, ensamblajes y trabajos sobre distintos soportes. En las obras que emplean hilo aplicado, la distinción entre obra única y estampa es esencial: la presencia de una línea visible no demuestra que se haya trazado mediante un procedimiento gráfico, y una reproducción fotográfica no equivale al original material. Por eso, al catalogar un ejemplar, es necesario comprobar el soporte, los materiales, la tirada, si la hay, la firma y la procedencia, sin atribuirle automáticamente una técnica.

Fundador del Premio Termoli en 1955, Pace también contribuyó a la vida cultural de su ciudad natal. Participó en la Bienal de Venecia en 1980 y 1982, así como en importantes exposiciones italianas e internacionales. Su legado reside en haber demostrado que un gesto mínimo, repetido y profundizado a lo largo del tiempo, puede abrir posibilidades visuales inagotables: una simple línea se convierte en el lugar donde se encuentran el pensamiento, la materia y la percepción.

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