REGGIANI Mauro
Mauro Reggiani (Nonantola, 1897 – Milán, 1980) es uno de los protagonistas del nacimiento del arte abstracto geométrico italiano. Su pintura representa un paso fundamental del lenguaje figurativo de principios del siglo XX a una concepción de la obra basada en formas, proporciones y relaciones cromáticas autónomas. Sin embargo, su trayectoria no es la de un artista que abandona de repente la realidad: la abstracción nace de una larga reflexión sobre la estructura de las imágenes, el espacio y la capacidad de la pintura para expresar un orden interior.
La formación y el giro de los años treinta
Tras estudiar arte en Módena y Florencia, Reggiani se trasladó a Milán en 1924 y entró en contacto con un ambiente cultural atravesado por distintas tendencias. Sus primeras experiencias aún fueron figurativas y acusaron la influencia del clima del Novecento Italiano. Sin embargo, los viajes a París, realizados en 1926 y 1930, le permitieron conocer más directamente las vanguardias europeas y acercarse a la obra de artistas como Alberto Magnelli, Jean Arp y otros protagonistas de la modernidad.
A principios de los años treinta, su pintura se orientó hacia una reducción progresiva de los elementos representativos. Las figuras y los objetos dejaron paso a composiciones construidas mediante líneas, planos y campos de color. No se trataba de renunciar a la complejidad: al contrario, el artista buscaba un lenguaje en el que cada forma adquiriera valor a través de su relación con las demás.
El 1934 marcó un momento decisivo. Reggiani participó en la histórica exposición de la Galleria del Milione de Milán y fue uno de los firmantes de una declaración-manifiesto del arte abstracto italiano. En un contexto en el que la figuración mantenía un gran peso cultural, defender la plena autonomía de la forma geométrica significaba proponer una idea profundamente nueva de la pintura.
Geometría, equilibrio y espacio
En las composiciones de Reggiani, los rectángulos, los círculos, las líneas y las superficies de color parecen pertenecer a un sistema riguroso. Sin embargo, el resultado no es fríamente mecánico. El ritmo nace de la diferencia entre llenos y vacíos, de la proximidad de tonalidades contrastantes y de las tensiones que se crean entre formas verticales, horizontales o inclinadas. Un pequeño desplazamiento puede modificar toda la percepción de la imagen, demostrando hasta qué punto el equilibrio depende de relaciones sutiles.
Su adhesión al grupo internacional Abstraction-Création en 1935 confirmó el alcance europeo de su investigación. En la posguerra, Reggiani continuó desarrollando una pintura no figurativa y participó también en la experiencia del Movimiento Arte Concreta (MAC) en los años cincuenta. El arte concreto, desde esta perspectiva, no es una representación simplificada del mundo exterior, sino una realidad visual que posee leyes propias.
El color desempeña un papel esencial. A veces, las superficies de color son nítidas y están separadas; en otros casos, la composición parece adquirir mayor fluidez. La precisión de los contornos convive con una sensibilidad cromática que impide que la geometría se reduzca a un simple diagrama. Las obras invitan a una contemplación pausada, durante la cual afloran correspondencias y diferencias que no son evidentes de inmediato.
Dibujo, obra gráfica y obras en edición
Además de pinturas, Reggiani realizó dibujos y obras gráficas que permiten observar de cerca el proceso de construcción de la imagen. Las dimensiones de la hoja concentran la atención en las relaciones esenciales: una línea puede establecer la dirección dominante, mientras que una superficie de color puede alterar el peso aparente de las demás formas. También en las obras sobre papel, el lenguaje sigue siendo coherente con su investigación pictórica.
Para describir correctamente un ejemplar es importante distinguir dibujo original, técnica mixta, litografía, serigrafía y reproducción, cuando estas categorías estén efectivamente documentadas. La presencia de firma y numeración no basta, por sí sola, para identificar el procedimiento de impresión. Las medidas del papel y de la imagen, el soporte, el posible editor y las referencias de catálogo son elementos útiles para la valoración. La herencia de Reggiani consiste en haber contribuido a dar a la abstracción italiana una voz rigurosa y autónoma, demostrando que la geometría puede convertirse en una forma de poesía visual.
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