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SCHIFANO Mario

Mario Schifano (Homs, Libia, 1934 – Roma, 1998) fue uno de los protagonistas más vitales y contradictorios del arte italiano de la segunda mitad del siglo XX. Su pintura recorre el monocromo, los símbolos de la comunicación de masas, el paisaje y las imágenes televisivas, y construye un lenguaje capaz de absorber la velocidad del mundo contemporáneo. En Schifano, la superficie del cuadro nunca es un lugar neutro: se convierte en una pantalla sobre la que aparecen, se interrumpen y se transforman imágenes, signos y colores.

Roma y la nueva imagen de los años sesenta

Criado en Roma, Schifano se acercó al arte a través de diversas experiencias y se dio a conocer a principios de los años sesenta en el entorno de la Escuela de la Piazza del Popolo. Su investigación dialogaba con la de artistas como Franco Angeli y Tano Festa, unidos por su interés en las imágenes de la modernidad y en su circulación en la sociedad. Los primeros monocromos no son superficies vacías: presentan una pintura aplicada con energía, a menudo dentro de campos delimitados, que cuestiona la función tradicional del cuadro.

Pronto aparecen letras, marcas, señales y fragmentos del paisaje urbano. Las imágenes publicitarias y los logotipos, incluidos los de grandes empresas, se convierten en materiales pictóricos. La relación con el Arte pop es evidente, pero Schifano no se limita a reproducir los símbolos del consumo. Los altera, los interrumpe, los sumerge en el gesto y el color, transformando el lenguaje impersonal de la comunicación en una experiencia subjetiva y a menudo inquietante.

Paisajes anémicos, pantallas y visiones

Las series de los Paisajes anémicos muestran otro aspecto de su investigación. La naturaleza aparece mediante trazos y fragmentos que parecen evocar una imagen más que describirla. L’idea del paisaje se filtra a través de la memoria y los medios de comunicación, mientras que la pintura alterna trazos rápidos, superficies de color y zonas abiertas. L’imagen está siempre a punto de nacer o desaparecer.

En los años siguientes, Schifano profundiza en su relación con la fotografía, el cine y la televisión. Las imágenes transmitidas por las pantallas se reelaboran mediante intervenciones pictóricas y procedimientos de transferencia, anticipando interrogantes que se volverán centrales en la cultura visual contemporánea. Su interés no se limita al tema reproducido, sino que abarca la manera en que la tecnología modifica la percepción de la realidad.

Serigrafías, múltiples y problemas de catalogación

La producción de Schifano comprende pinturas, dibujos, fotografías reelaboradas y numerosas obras gráficas. La serigrafía, basada en el paso del color a través de una tela preparada, se presta a la repetición y la superposición de imágenes; sin embargo, no toda obra sobre papel de Schifano es una serigrafía. Existen técnicas y tipos editoriales diferentes, que deben identificarse a partir de documentos y características materiales.

Para quienes coleccionan, es especialmente importante verificar la autenticidad, procedencia, técnica, firma, tirada y referencias de archivo. La notoriedad del artista y la complejidad de su producción hacen indispensable evitar atribuciones basadas únicamente en la semejanza estilística. L’herencia de Schifano reside en haber dotado a la pintura de una rara capacidad para confrontarse con la rapidez de las imágenes contemporáneas, conservando al mismo tiempo la inmediatez del gesto artístico.

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